Posteado por: actigüista | 23 noviembre 2012

Discurso de apertura de la Asamblea Europea del Agua (Florencia 10 + 10)

Pedro Arrojo Agudo: Prof. Emérito dto. Análisis Económico-Univ.Zaragoza

 El contexto de la crisis global del agua

Afrontamos una Crisis Global del Agua en el Planeta Agua, el Planeta Azul, generada por la convergencia de 3 grandes fallas críticas:

-La crisis de insostenibilidad de nuestros ecosistemas acuáticos

-La crisis de inequidad y pobreza

-La crisis de gobernanza de los servicios de agua bajo las presiones privatizadoras

Una Crisis Global del Agua en el contexto de degradación ética del sistema capitalista en esta fase neoliberal caracterizada por la dictadura del poder financiero

Debemos afrontar este reto ético colocando en el eje de la conciencia y de la lucha social los principios de sostenibilidad, equidad y justicia.

En la UE vivimos un contexto legal e institucional, en materia de gestión de aguas, complejo e incluso contradictorio que debemos analizar con cuidado para llevar estos principios éticos al diseño de adecuadas políticas públicas.

A grandes rasgos, la UE ha promovido, con la Directiva Marco de Aguas, una legislación progresista en materia de valores ambientales; al tiempo que ignora los valores sociales en juego más elementales, ostentando el liderazgo mundial en la privatización de servicios urbanos de agua y saneamiento.

¿Cómo explicar que la Unión Europeo apruebe una Directiva Marco del Agua (DMA) avanzada ambientalmente?

Ante el desastre ecológico y la degradación sistemática de nuestros ríos y acuíferos, el propio sistema capitalista se ha visto obligado a abrir espacios de sensibilidad a las presiones del movimiento ecologista, en alianza con los movimientos de afectados contra grandes presas y trasvases y con entornos técnicos y académicos. A finales de los 90 y primeros años de la pasada década, se levantó un movimiento social e intelectual, bajo el lema de la Nueva Cultura del Agua, que sacó a la calle en España a más de 1 millón de personas; con anterioridad, en Francia SOS Loire Vivante había conseguido parar la construcción de grandes presas en el Alto Loira. O antes incluso, en Noruega, el pueblo Sami había parado la presa de Alta. Estos movimientos, junto a otros muchos, acabaron inspirando un nuevo marco legal: el de la Directiva Marco de Aguas. En él se asume el reto de transitar de la visión de la “Gestión de Recurso” a una nueva visión “Ecosistémica” que pone en cuestión el viejo paradigma renacentista de “Dominación de la Naturaleza” para asumir, al menos sobre el papel, el nuevo paradigma emergente de “Sostenibilidad”. De esta forma, hoy, la Directiva Marco europea asume como objetivo central el reto de recuperar el buen estado ecológico de ríos, lagos, humedales y acuíferos.

Es importante reseñar que esta visión ecosistémica , entra paradójicamente en contradicción con la visión neoliberal que preside las políticas europeas a nivel global… Desde la visión tradicional que considera el agua como un simple “recurso”, éste es fácilmente parcelable, apropiable, privatizable y mercantilizable. Sin embargo, desde la visión ecosistémica, un río, a nivel de cuenca, incluidos deltas, estuarios y plataformas litorales marinas, que es el objeto de gestión que establece la DMA, es imposible de parcelar, apropiar y mercantilizar. El propio objetivo central de la DMA, de recuperar y conservar el buen estado ecológico de ríos, lagos, humedales y acuíferos, es imposible de conseguir desde una pura lógica de mercado, exigiendo el fortalecimiento y complejización de instituciones y capacidades públicas en esta materia…

Por otro lado, no debemos olvidar que a lo largo del siglo XX ha estado vigente en todo el mundo un concepto productivista del agua como recurso, que ha generado modelos de gestión pública, tanto en el sistema capitalista como en el socialista, basados en lo que se conoce como estrategias ‘de oferta’ , en las que, incluso en países capitalistas como EEUU o España, el estado “paga los costes”, subvencionando grandes obras hidráulicas, mientras los grandes intereses privados se benefician de ingentes caudales cuasi-gratuitos  para todo tipo de actividades productivas: agro-negocios, hidroelectricidad, industria, especulación urbanística… Este modelo, no sólo comporta fuertes injusticias, sino que ha llevado y lleva, al derroche y a un uso ineficiente del agua que beneficia especialmente a los grandes usuarios. Por otro lado estas estrategias “de oferta” generan dinámicas insostenibles de crecimiento de ‘demandas’ que llevan a justificar grandes infrastructuras (presas y trasvases), a cargo del erario público, que  generan impactos sociales y territoriales inaceptables en comunidades pobres, incrementan los desequilibrios e injusticias interterritoriales y producen graves impactos irreversibles en nuestros ecosistemas acuáticos. El hecho de que la DMA, implante principios como el de “no deterioro” o el de “precaución” en la gestión de riesgos (Cambio Climático) rompe la visión productivista y las estrategias ‘de oferta’.

En esa misma línea se mueve el apoyo del movimiento ecologista y de los movimientos de afectados por grandes presas a la exigencia de nuevos principios de racionalidad y de responsabilidad económica, como forma de frenar la espiral de nuevas demandas y la construcción de mega-infraestructuras hidráulicas… No obstante, y aquí tenemos una cuestión clave a debatir y clarificar, estos principios de racionalidad y responsabilidad económica pueden ser interpretados de forma dual: por un lado, pueden ser entendidos, en la coherencia defendida por ecologistas y afectados; pero, por otro lado, puede entenderse que sintonizan con la lógica neoliberal y pueden facilitar procesos de privatización.

Desde mi punto de vista, debemos promover criterios de racionalidad y de responsabilidad económica,  pero matizando de qué tipo de racionalidad  económica estamos hablando. La clave debe estar en definir por delante principios éticos de sostenibilidad, equidad y justicia, para a continuación, debatir políticas y modelos tarifarios basados en una racionalidad y criterios de economía pública, que no de mercado, coherentes con esos principios.

EN ESTE SENTIDO, PROPONGO REALIZAR UN ESFUERZO ESPECÍFICO DE DEBATE QUE PERMITA UNA CONVERGENCIA FRUCTÍFERA ENTRE EL MOVIMIENTO ECOLOGISTA, EL DE AFECTADOS POR GRANDES PRESAS Y EL QUE SE LEVANTA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE SERVICIOS URBANOS DE AGUA Y SANEAMIENTO.

 La posición europea en relación a los valores sociales en juego

Tal y como decíamos, la UE mantiene una posición sumamente reaccionaria en lo que se refiere a los valores sociales en juego. De hecho, la UE lidera y promueve las políticas neoliberales del Banco Mundial y demás instituciones económico-financieras, impulsando activamente la privatización de los servicios urbanos de agua y saneamiento, bajo el llamado “modelo francés” de privatización, basado en la estrategia del Partenariado Público-Privado (PPP). Un modelo de privatización sofisticado y sumamente eficaz, en el que la clave de control del negocio no se centra en la mayoría accionarial de las empresas mixtas que promueve (51% o más de acciones en manos públicas), sino en el control de la información y de la gestión de la empresa, que se adjudica por contrato, al 100%, al socio privado, bajo el argumento de la complejidad tecnológica y gestora (“Know-How, Savoir Faire…). Por otro lado, los beneficios no emergen claramente en el capítulo de beneficios de la citada empresa mixta, sino que quedan escondidos en el capítulo de “costes” de dicha empresa, La clave para ello consiste en “blindar” el llamado “mercado de inputs secundarios”; es decir, bloquear por 40 o 50 años los contratos públicos de compras, contratas y subcontratas de la empresa mixta, que se adjudican, de forma directa, a las empresas filiales del gran operador transacional…

En el seno de Europa, no obstante, la situación es compleja y contradictoria. Mientras Francia, que tiene la mayor proporción de servicios privatizados, ha iniciado con la experiencia de Paris un camino interesante de reversión de la privatización, otros países centroeuropeos, como Holanda, con una larga tradición municipalista, de raíces burguesas, mantienen una fuerte institucionalidad pública en defensa de lo que se conoce como un “Municipal Welfare State” con fuertes raíces históricas en la iniciativa de las burguesías locales. Resulta significativo al respecto que la implantación de la Directiva Bolkenstein, que fuerza la privatización de servicios públicos, se encontrara en el Parlamento Europeo con un fuerte debate en torno a los servicios urbanos de agua y saneamiento, que serían finalmente excluidos de dicha Directiva (aunque por escaso margen de votos), al considerarse como “servicios de interés público” y no simplemente como “servicios económicos”… Algo parecido podría decirse de la DMA, en la que no hubo consenso en materia de valores, derechos y deberes sociales, lo que llevó a “desalmar socialmente” la Directiva…

Sin embargo, a nivel internacional, la posición europea es, como en tantos otros temas, de doble moral… La visión ecosistémica, en torno a valores ambientales, se emborrona, y en su lugar se favorece la visión tradicional “de recurso”, promoviendo que el BM ofrezca fondos públicos, que cargan sobre la deuda pública de los países, para construir grandes presas, desde estrategias “de oferta”, de las que se benefician las grandes constructoras europeas… Al tiempo, por otro lado, la UE y nuestros Gobiernos son sumamente agresivos en sus presiones privatizadoras de los servicios de agua y saneamiento en países en desarrollo o empobrecidos, favoreciendo, , en nombre del libre mercado , el negocio de los grandes operadores transnacionales, de matriz europea … es la hidroesquizofrenia del Banco Mundial.

Bajo la actual crisis ¿Austeridad o sabotaje social?

En materia de grandes obras, la falta de fondos públicos ha paralizado muchos grandes proyectos hidráulicos conflictivos. Pero al tiempo, esta falta de fondos públicos está permitiendo introducir nuevas fórmulas de Partenariado Público-Privado en las que, inversiones minoritarias de las empresas privadas permiten justificar un control efectivo de las utilidades generadas por esas infraestructuras, incluso en sectores productivos como los nuevos regadíos, en los que, hasta la fecha, la iniciativa privada no había entrado más que al final, para disfrutar de los caudales regulados y subvencionados desde las ya citadas estrategias “de oferta”…

Pero el frente de mayor actividad privatizadora se sigue produciendo en el ámbito de los servicios urbanos de agua y saneamiento, donde el negocio ofrece mejores perspectivas a corto y medio plazo… La depauperación de las arcas públicas, volcadas en salvar el sistema financiero, ha llevado a la mitificación degradativa del concepto de austeridad. Tomando un ejemplo de la economía familiar, si nos sugieren vender la segunda residencia para garantizar necesidades de alimentación, sanidad o educación, resultaría coherente. Sin embargo si, en nombre de la austeridad, nos exigieran vender la casa donde vivimos, eso no sería austeridad sino sabotaje familiar… Venderíamos barato, en estado de extrema necesidad, y acabaríamos alquilando nuestra casa al que nos la hubiera comprado al precio que nos impusiera; y no tendríamos más opción que pagar … Eso es lo que está ocurriendo en materia de servicios de agua y saneamiento: en nombre de la austeridad se nos impone privatizar los servicios de agua, que es tanto como venderlos por varias décadas (40 o 50 años…) a empresas multinacionales, que al día siguiente nos van a cobrar por ellos lo que crean conveniente. Para colmo en este caso, esos operadores privados ni siquiera operan con fondos propios, sino que recurren a sus socios financieros, bancos privados, que tienen acceso a fondos públicos del Banco Central Europeo que les libra crédito al 1% (cuasi-gratuito)… Es decir nos compran nuestra casa con nuestro dinero, nos la alquilan a precio de oro, y encima nos cobran un suplemento del 5% por la intermediación financiera…

Es preciso acabar con esto y al respecto no nos faltan ejemplos positivos, motivantes y efectivos. Sugiero al respecto:

  • Combatir esa falsa AUSTERIDAD reivindicando la verdadera AUSTERIDAD y denunciando el uso indebido que se hace del término para promover políticas de SABOTAJE SOCIAL; así como explicar con argumentos y datos la perversidad del modelo PPP
  • Elevar “la PRIMA DE RIESGO” de los operadores privados en sus inversiones de “compra” de esas concesiones, activando la movilización social y abriendo frentes judiciales.
  • Fortalecer la impugnación política desde la coherencia de nuevos modelos de gestión pública participativa con iniciativas como la Iniciativa Europea en marcha, que debería cristalizar, desde el protagonismo de los movimientos, en un amplio frente político, tanto en Bruselas como en todos nuestros países…
  • Exigir, allí donde se plantee un proceso de privatización, la necesidad de un REFERENDUM LOCAL, en la medida que lo que se propone compromete un servicio básico por 40 o 50 años, mientras las corporaciones son elegidas tan sólo por 4 años…
  • Difundir el conocimiento de luchas y experiencias exitosas y positivas,  como la de PARIS, BOGOTÁ, MADRID, ITALIA….

SIN DUDA, OTRO MUNDO ES POSIBLE… SIMPLEMENTE PORQUE ES NECESARIO.


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