Posteado por: actigüista | 19 noviembre 2012

OCTUBRE AZUL EN BOLIVIA: PISTAS PARA LA REFLEXION SOBRE LA CRISIS GLOBAL DEL AGUA

Elizabeth Peredo Beltran*

Una vez más la Campaña Octubre Azul ha tenido lugar en Bolivia, una iniciativa en las Américas que se inspiró en el histórico Referéndum del Uruguay en Octubre de 2004 que decidiera incluir en su Constitución el concepto del Agua como derecho humano, así como la imposibilidad de que una transnacional pudiera enjuiciar al Estado por decisiones en políticas públicas soberanas para asegurar los derechos humanos y el acceso a derechos como el agua. Ese hecho político que siguió a las movilizaciones realizadas en Bolivia, Argentina y otros países, y fue el primer antecedente de cambio constitucional en América Latina para dar paso a una visión de gestión social del agua. Más tarde, los cambios constitucionales de Bolivia y Ecuador avanzaron sustancialmente en esta construcción desde los pueblos.

Por eso esta Campaña es un tiempo de celebración, pero hoy también es un tiempo de balance, un balance necesario para mirar con cierta objetividad lo que hemos avanzado y lo que necesitamos hacer para que nuestras palabras y nuestros triunfos logrados no queden en la simple retórica. Aprendizaje ineludible de los últimos años.

Bolivia reporta que está cumpliendo con una de las Metas del Milenio relacionadas con el agua, la de reducir a más de la mitad la gente que carece de servicio de agua potable y saneamiento. De ser así, este constituye un logro de las políticas de redistribución, mucho mas viniendo del país que hace un par de años impulsó en las Naciones Unidas -en alianza con otros países y el apoyo de redes y movimientos sociales- la Resolución 64/292 del 28 de Julio de 2010 sobre derecho humano al agua y al saneamiento.

Sin embargo, a pesar de ser un país privilegiado en términos de recursos hídricos, la calidad del agua y la carencia en franjas de pobreza de la población son alarmantes. El acceso al agua varia de región en región y hay zonas muy áridas y vulnerables a las sequías, y otras húmedas y proclives a las inundaciones. Este último mes Defensa Civil ha informado que más de 300 mil familias están severamente afectadas por la sequía en el Chaco donde cultivos y ganado mueren por la alarmante falta de agua. El cambio climático de origen antropogénico esta cobrando cada vez más y más víctimas.

Pero eso no lo es todo, no son pocas las evidencias sobre la temible contaminación en las comunidades aledañas a los centros mineros bolivianos en momentos en que el modelo extractivista, va tomando cada vez más cuerpo en el país, donde empresas y corporaciones están sobre explotando y contaminado las aguas tanto en Occidente como en el Oriente, donde la actividad minera es cada vez mayor y conlleva muy pocas regulaciones ambientales y sobre derechos humanos a contraruta de la propia Consitución los principios del “vivir bien”. Los cultivos de soya y maíz para la exportación y el uso de semillas transgénicas también han empezado a crecer en Bolivia de manera exponencial con el consecuente uso de agua de exportación virtual que esto implica.

La discusión sobre un “nuevo modelo” es ineludible en Bolivia y en el mundo. Los fenómenos climáticos extremos, producidos por la intervención humana bajo un modelo desarrollista, extractivista y de lucro, exigen cambios trascendentales que al mismo tiempo mantengan la esperanza de los pueblos en sus conquistas, en su afán de justicia, equidad y cuidado del planeta.

Hemos hablado mucho de “modelos de desarrollo”, de “cambio de paradigmas”. Hasta hemos pensado que habíamos encontrado las pistas hablando de “los derechos de la Madre Tierra”, pero la experiencia nos muestra que si no hay la verdadera voluntad de “hacer” y no sustituir el hacer por el “decir”, no podremos mantenernos en la senda correcta.

La crisis de los Bienes Comunes está movida por un sistema cruel de dominio del capital sobre la tierra, sobre el agua, las semillas, el trabajo, la subjetividad… Eso genera una cadena de consecuencias enajenantes difíciles de cambiar si no se hacen las cosas más allá de la retórica. Quizá, en lugar de seguir hablando de “modelos de desarrollo” deberíamos buscar “modelos de restauración” que mantengan no sólo la vida y la calidad de la vida en el planeta, que restauren las relaciones humanas y las humanicen, sino que permitan también la posibilidad de cobijar una esperanza en el futuro.

La Paz Octubre 2012

*Elizabeth Peredo es Psicóloga Social, investigadora y activista, una de las impulsoras de la Campaña Octubre Azul en Bolivia.


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